lunes 20 de septiembre de 2021 - Edición Nº2006
Info Varelense » Provincia » 30 nov 2020

La pandemia es la precarización

El desempleo golpea con fuerza la actividad de prensa, al tiempo que las empresas pauperizaron las condiciones de trabajo en la pandemia.


Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en los últimos cinco años 5.139 trabajadores y trabajadoras de prensa fueron despedidos o perdieron su puesto de trabajo en todo el territorio nacional. Muchos de ellos pasaron a engrosar los índices de desempleo, otros se volcaron a empleos en otras ramas de actividad. Un último grupo se reinsertó en el gremio, aunque no de cualquier modo. Gran parte de quienes no migraron hacia los medios autogestivos o cooperativos y lograron volver a las empresas privadas -incluso a aquellas que habían efectuado despidos-, no se insertaron en sus plantas permanentes sino en sus márgenes: con contrataciones precarias, como “colaboradores” sin relación de dependencia, como freelance, proveedores de servicios y otros tantos eufemismos para nombrar al ejército de mano de obra barata que ensanchó la precarización en una suerte de “uberización” de la producción periodística.

La pandemia del coronavirus golpeó fuerte a este grupo. Si “la incertidumbre es la pesadilla de nuestro tiempo”, como dice el británico Guy Standing en El Precariado, la crisis mundial que rompió con la “vieja normalidad” e imposibilitó pronósticos certeros de recuperación terminó por aniquilarlo. Cobrar a destajo por nota producida se volvió un peligro mayor al de siempre, lo mismo que ser contratado por una “pasantía educativa” por sólo 6 meses, esperar el llamado para una cobertura o aguardar el turno como “reemplazo”. Por otra parte, en algunos casos las empresas periodísticas aprovecharon la soledad del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) de sus trabajadores para fomentar la multitarea, esa práctica que utilizan para abaratar costos y que sólo encuentra un freno en la resistencia de la organización gremial.

En agosto de 2019, un relevamiento del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) reveló que el 94% de los trabajadores y trabajadoras freelance encuestadas cobraba por debajo de la línea de pobreza establecida por el INDEC. Del total de respondentes, la gran mayoría trabajaba en prensa escrita, luego en radio y luego en TV. Desde entonces, la canasta básica subió más de 15 mil pesos mientras que, por ejemplo, la mayoría de las empresas de la primera rama no aumentó absolutamente nada el valor que paga por nota o “colaboración”. El resultado de eso está a la vista: entre mayo y junio de este año, la última encuesta del sindicato indicó que, debido a las condiciones de trabajo, casi el 40% de quienes ejercen tareas de prensa en Capital Federal se veía obligado a tener otro trabajo para llegar a solventar su costo de vida.

 

Con la pandemia hubo retrocesos concretos: en radio, donde un gran porcentaje es monotributista, entre otras cosas muchos trabajadores y trabajadoras debieron proveerse de herramientas de trabajo -como micrófonos profesionales- para adecuar el hogar al trabajo. Además, en varias emisoras les trabajadores fueron obligados a ir a trabajar al estudio, con el consecuente peligro a la exposición al virus, exigencia a la cual no pudieron negarse debido a esa fragilidad en la relación laboral. En esta rama, no casualmente, no fueron pocos los casos de covid-19 entre el personal.

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